domingo, 17 de junio de 2012

HECTOR J. ZIMERMAN - MARX Y LA HISTORIA

Materiales para Derecho Político 12

INTRODUCCION

Como parte de las actividades de la Cátedra de Economía Política de la Facultad de Derecho y Cien­cias Sociales de la U.N.N.E. y por iniciativa del Dr. José A. González Cabañas, se desarrollaron una serio de charlas en nuestra Casa de estudios, sobre diferen­tes puntos del programa vigente.
En consecuencia, tomé contacto en dos oportuni­dades con los alumnos de Economía para tratar uno de los temas crucíales de la asignatura: la teoría mar­xista.
En respuesta a las inquietudes estudiantiles y do­centes y con experiencia para ser transmitida a los cursos venideros, se ha posibilitado la publicación de la charla debate, que a partir de ahora forma parte del ciclo 'Charlas en la Facultad".
Hago extensivo entonces mi agradecimiento a los profesores y alumnos por la invitación cursada, la atención prestada y el tiempo concedido.

Héctor J. Zimerman

"Marx ocupa un lugar insoslayable en las ciencias humanas del Siglo XX, en las que influyó sensiblemente, a las que modificó con su sola presen­cia, y a algunas de las cuales ‑la So­ciología‑ contribuyó a formar. Por eso es una tarea creadora y no meramen­te académica el rastreo de las ideas marxistas en la actualidad”.

Juan José Sebreli, en "El vacilar de las cosas" Edit. Sudamericana ‑ 1994

MARXISTA

"La invitación que me formulara la Cátedra de Eco­nomía Política de la Facultad de Derecho para cola­borar con apoyo bibliográfico por una parte, y una exposición por la otra, sobre un tema central del pro­grama como es el Marxismo, me permite disertar y charlar con ustedes sobre uno de los puntos básicos que se tratan en los cursos regulares.
Esto hace posible que hoy me encuentre aqui con un pequeño aporte, en esta aproximación a la teoría marxista, y con ello provocar el tratamiento y el de­bate de una de las ideologías que, confesión median­te, debemos reconocer que no es patrimonio exclusi­vo de la Economía Política.
De la forma más clara posible, nos referirnos a este cuerpo de conocimientos, o a esta teoría con el nombre de Marxismo.
Al mismo tiempo, quienes se aferraron al pensa­miento de Marx, como sus colaboradores y/o segui­dores, han acuñado la expresión Socialismo Científi­co.
Cualquiera de estas expresiones puede ser utiliza­da a lo largo de la exposición, y en definitiva con ello no haremos más que comentar en este breve tiempo ni más ni menos que el pensamiento global de Carlos Marx.
El Marxismo también se conoce con el nombre de socialismo científico. El nombre deriva fundamen­talmente en el hecho que tanto los socialistas utópi­cos como los marxistas tratan de hallar la sociedad ideal.
La diferencia según Engels es que todos lo que precedieron a Carlos Maix, hablaron de un orden ideal posible, en cambio Marx encontró las reglas para poder estudiar cualquier sociedad en base a la formu­lación de leyes, y así explicar el origen y la evolución de las diferentes sociedades a través del tiempo.
En consecuencia, todos los que estuvieron antes de Marx fueron denominados socialistas utópicos, y sólo después de Marx, aparece el socialismo científiCO.
Para comenzar haré hincapié en que la obra de Marx no es cara solainente a quienes se dedican a los estudios económicos.
En la cátedra que tengo a cargo en esta casa de estudios, la de Derecho Político, constituye el Mar­xismo uno de los puntos más trascendentes dentro del recorrido que hacemos sobre la historia del pen­samiento político, y en la Unidad 11 de nuestra asig­natura dedicamos bastante tiempo a lo escrito y co­mentado del pensamiento del filósofo alemán.
Se debe aclarar también que cuando hacemos re­ferencia expresa dentro de la bolilla uno a los consi­derados precursores y fundadores de la Ciencia Poli­tica, tomamos en buena medida la postura del Profe­sor francés Maurice Duverger incluyéndolo dentro de los autores que con su aporte han contribuido a la fundación de la política como disciplina científica.
Este politólogo es el que ha hablado acerca de la cosmogonía marxista, o, dicho en otras palabras, lo que se podría traducir como una teoría que no se re­fiera a un solo aspecto de la humanidad, sin que en­cierra con su tratamiento tanto lo individual como lo social.
De igual modo, implica una especie de constela­ción dentro de la cual la economía sólo sería una de las partes del sistema.
De allí entonces que nos inclinemos a contemplar los puntos más sobresalientes de la teoría, y dentro de sus aspectos, relacionarlos con distintas ramas del saber, tanto en las fuentes originales donde se abreva el pensamiento marxista, como en su desarrollo pos­terior.
Para ello tomaremos las contribuciones que reci­be el marxismo de otras ciencias o ramas del conoci­miento, así encontraremos que al esbozar su teoría comentamos cual es la influencia de la Filosofía, la Sociología, la Economía y la Política.
En principio seguiremos este orden, ya que vale la pena recordarlo, algunos autores dividen las etapas del pensamiento Marxista, en la del joven Marx y la del Marx maduro, cuando éste ya estaba enteramente dedicado a la economía política.
También es cierto, en opinión de Erich Fromm, que los "Manuscritos alemanes de 1844% recién tu­vieron su edición original en inglés en 1959 ‑un siglo después‑, siendo para muchos de los estudiosos de Marx ésta la piedra basal de su teoría, razón por la cual es probable para Fromm, que muchos se hayan dedicado a la crítica del pensamiento marxista sin conocer esta obra capital, en su planteamiento ideo­lógico.
La división entre el Marx de juventud y el hombre entrado en años, puede no ser convincente para algu­nos, pero también se debe reconocer que Marx. en sus comienzos se dedica de lleno a la Filosofía donde obtiene un Doctorado.
Recién incursionaría profundamente en economía, tiempo después, y más que nada en el exilio, donde vivía estudiando y escribiendo gracias a los aportes económicos de Federico Engels, co‑autor del "Mani­fiesto Comunista", y principal sostenedor del bienes­tar material de Carlos Marx.
Dentro del campo de la filosofía, Marx toma dos escuelas esencialmente. Por la primera toma el Mé­todo, a través del planteo efectuado por Guillermo Federico Hegel, y su dialéctica. De la segunda apre­hende el materialismo, basándose en el pensamiento de Ludwig Feuerbach, ‑para algunos seguidor de Hegel, para otros discípulo‑, volcándose así la teoría materialista en la izquierda (encarnada regulannente en Marx), y la de derecha (representada por Feuerbach).
Marx une en parte el materialismo con la dialécti­ca lo que daría lugar a la etapa del pensamiento, co­incida con el nombre de materialismo dialéctico.
De Hegel, Marx toma en su interpretación dialéc­tica como punto de partida la tríada del filósofo ale­mán. Rescata la existencia de leyes dentro de la natu­raleza, que se conocen como una pálida copia, o un pálido reflejo de las leyes del pensamiento.
Marx toma el método, pero invierte el sentido de la percepción. Si bien Hegel parte de la dialéctica para aprehender el momento negativo de toda realidad, el camino de la inteligencia lleva desde la idea a la ma­teria, mientras que para Marx la materia determina lo ideal.
De esta forma, las leyes del pensamiento son el reflejo de las leyes de la naturaleza. Tara Hegel el proceso mental es creador de lo real, y lo real es solo una externa manifestación de la idea. Para Marx lo ideal no es otra cosa que lo material transportado, trasladado al interior de la cabeza humana".
Como transcribe el politólogo Chevallier: Marx en suma le da la vuelta al Hegelianismo, lo vuelve a poner en pie con la cabeza arriba, ya que en Hegel a consecuencia del error idealista, la dialéctica andaba cabeza abajo.
Las leyes, ya sea dentro del orden natural o el so­cial, no son más que reglas que expresan relaciones constantes entre fenómenos y que permiten deducir teorías o reglas, como resultado de sus observacio­nes.
Las leyes que ufiliza Marx propias de la dialéctica son en definitiva tres: 1) Ley del paso de la calidad a la cantidad y viceversa; 2) Ley de la mutua penetra­ción de los contrarios; 3) Ley de la negación de la negación.
Al basarse en la tríada, lo que hace es copiar a Hegel que sostenía que en el mundo de la realidad se dan una tesis, antítesis, y síntesis.
Desde el punto de vista idealista, toda idea admite su contradicción. De este modo, la idea surge como tesis, y su negación, se convierte en antítesis.
Al mismo tiempo, la negación de la antítesis, lle­va a la elaboración de una síntesis, que no debe en­tenderse como una sumatoria de las dos anteriores, sino más bien como un resultado emergente del en­frentamiento entre tesis y antítesis.
Cuando a la tríada se aplican las leyes del paso de la cantidad a la calidad, de la contradicción, y de la negación de la negación, nos encontramos frente a un fenómeno que denominaremos el de la constante evolución.
Si la tesis admite una negación (la antítesis), y ésta admite su propia negación desembocando en una sín­tesis, que a su vez admite una nueva negación, trans­formándose en una nueva tesis, tenemos un proceso basado en la negación de la negación que nunca des­cansa, ya que toda idea puede ser negada, repitiendo el proceso tesis ‑ antítesis ‑ síntesis.
Por estas leyes filosóficas Engels describe que lias~ leyes de la dialéctica se reducen a las citadas ante­riormente, lo que gráficamente se puede detallar así: Ia semilla que germina se convierte en flor, deja de existir el grano como tal y en su lugar aparece una planta.
La planta es la negación del grano. La planta cre­ce, florece, es fecundada, y finalmente produce nue­vos granos.
Cuando esos granos están maduros el tallo muere y a su vez es negado, y así sucesivamente".
Siguiendo el razonamiento anterior encontramos entonces que podemos estudiar el pensamiento de Marx desde cuatro puntos de vista.
Si distinguimos entre el joven Marx y el Marx ma­duro, veremos que el Marx. joven pertenece a la dé­cada en que se dedicaba a través de sus estudios uni­versitarios al plano de la Filosofía esencial; pero del cual deriva su método que él entiende que es un com­plemento del método que originalmente se había uti­lizado dentro de la Filosofía de aquella época.
En realidad el método es más antiguo. Convirtién­dose Marx en discípulo de Hegel en cuanto al pensa­miento, lo que hace él es ampliar el entendimiento, como cita su coetáneo y gran compañero de trabajo Federico Engels, tan olvidado como tan conocido Marx, pero en el aspecto teórico tan importante como Marx.
Engels es el que lo mantiene económicamente para que Marx pueda estudiar, y dedicarse de lleno en el Museo Británico a trabajar con sus manuscritos, que todavía se conservan en la Biblioteca del Museo.
Su sustento material en parte deviene de la riqueza que tenía Engels; y éste hace también unos aportes teóricos al Socialismo, tan importantes como los de Carlos Marx.
La división nos permite reencontrar en una segun­da etapa del Marx maduro a un hombre dedicado de lleno a la Economía Política, más sin el aditamento del plano filosófico, que había obtenido a través de sus estudios iniciales, le hubiera sido casi imposible completar su teoría, que podríamos decir que tiene un tono ampliamente panfletario para poder darse a conocer, y que efectivamente desemboca en la obra más leída, denominada el  

Maniriesto Comunista. En esa obra nosotros podemos encontrar la idea que tie­ne Marx de la sociedad, y sobre todo la pretensión de encontrar el camino para transformarla, para mutarla en una sociedad que sea más beneficiosa para la clase que él cree desprotegida. El joven Marx tiene una alta dosis de estudios filosóficos, a las que se debe añadir este método, que utiliza tomándolo de Hegel en su 90%; y sobre todo con un espíritu liberal. Marx es hijo de la Universidad Liberal, y así se dedica, es decir resulta un poco utópico, pensar de que, una per­sona mantenida por otra se dedique exclusivamene a los estudios. Esto no era nada anormal dentro de la comunidad liberal y dentro del pensamiento de aque­lla época; y su forma de razonar, es socialista a partir de su teoría; su esquema de pensamiento, en realidad la forma en el que va elucubrando todo su aporte teó­rico a la ciencia que yo cité, son definitivamente de una gran raigambre liberal; esto es la posibilidad de creer en determinadas ideas, contradecirlas; porque uno entiende que por el espíritu y por la razón, la idea venidera es mejor, y así obtener una nueva idea, que para él es superior a las que se habían tomado o citado con anterioridad.
De la filosofía, que es lo primero de que hablaré ahora, Marx toma esencialmente dos pensadores, que ya fueron citados.
Hegel es el que hace el aporte metodológico. Hegel trabaja con lo que se denomina una tríada, es decir una serie de tres elementos. Serie porque viene uno detrás del otro, y utiliza libremente su raciocinio, pre­fiere decir que son una serie de acontecimientos adon­de nosotros podemos encontrar una tesis, una antíte­sis y una síntesis.
De esta tríada metodológica surgen de acuerdo al pensamiento socialista de Marx y Engels de aquella época, tres leyes que se ven en todo su trabajo. La primera de ellas es la ley de la negación, la segunda ley es la de la oposición de los contrarios, la tercera es el paso de la cantidad a la calidad, y viceversa.
Nosotros podemos citar una después de la otra, no tiene mayor importancia, porque en definitiva, esta sumatoria de fenómenos perceptibles a través de la razón, deriva en una ley que es de mucha mayor gra­vitación, que es la ley de la Contradicción y la Evo­lución Constante.
Cómo trabajan estas leyes entre sí: lo que piensa Marx, es que nosotros siempre podemos contar con una idea inicial, si a esa ley inicial nosotros le pone­mos el nombre que, verdaderamente corresponde, en Filosofía, nosotros tendríamos una tesis, esto es el pensamiento.
Pero a esa idea, nosotros podemos negarla, dentro del esquema hegeliano, la negación de la idea inicial, sería la negación de la idea, y la idea de lo que se antepone a la tesis se llama la antítesis.
Entonces aquí tenemos por una parte la idea prin­cipal y su negación.
Ahora, como el curso de los fenómenos, sigue siempre una evolución natural, las leyes de la natura­leza, se observa, y eso no hay porque pensar que en las ciencias sociales es diferente, a esta segunda idea que nosotros tenemos también podemos volver a ne­garla si encontramos otra idea mejor.
Tendríamos entonces una idea principal, que en­cierra su negación, porque toda tesis tiene que contar con el principio de la contradicción, esto es toda idea puede ser negada, y esto derivaría en una síntesis, que como él sostiene, no es la sumatoria de las otras dos, sino una tercer idea derivada de la contradicción existente entre las dos anteriores.
Como esta idea tercera, también deriva de una con­tradicción anterior, obviamente no puede ser igual, entonces se contrapone, y al contraponerse, como una serie de fenómenos, nosotros estamos en una cons­tante evolución, al contraponerse a la síntesis, se vuel­ve a constituir en una nueva tesis, porque da lugar a otra idea que va a volver a ser negada, y así sucesiva­mente, la tesis encuentra su antítesis, la antítesis en­cuentra su síntesis.
De esta serie, pasa el fenómeno perfectamente per­ceptible a través de la inteligencia, nosotros vamos a derivar esas ideas principales que hablamos: la idea de la constante evolución y la idea de la contradic­ción.
Porque el razonamiento es bastante simple: si yo a cada idea le encuentro su opuesto, en definitiva lo que hago es oponerme. Pero como a esta oposición que tengo en segundo término, le puedo encontrar otra idea que se oponga, lo que estoy haciendo es oponerme a la segunda y también a la primera, por­que la segunda deriva de la primera, entonces siem­pre hay una constante contradicción.
Cuando yo digo las contradicciones en los térmi­nos en que corresponden, entonces va a haber siem­pre una tesis, una antítesis y una síntesis; como la contradicción es constante, la última idea que yo es­bozo como síntesis se me convierte nuevamente en tesis y vuelve a tener la evolución. Entonces la con­tradicción me lleva a una evolución que nunca para, que nunca termina.
Y así sucede, basta que yo ponga una síntesis como tesis, para que vuelva a continuar la evolución. Esto lo toma como método de Hegel.
Pero, lo que Hegel usa desde el punto de vista fi­losófico como la Dialéctica Idealista, Marx lo trans­forma en la Dialéctica Materialista.
El argumento que él toma, es bastante simple. Lo que dice Marx, para anteponerse al idealismo hegeliano, es que se puede derivar la idea de la materia, en Filo­sofía o la materia de la idea.
Es decir, nosotros debemos tener un principio ori­ginal, y eso se puede convertir con otro. Lo que sos­tiene Hegel es que lo que nosotros, tomamos en nues­tra conciencia en definitiva, no es más que un reflejo de lo que va sucediendo a nuestro alrededor.
Entonces, todo lo que podemos nosotros imagi­namos del mundo, en realidad es una idealización de la materia. Aparecería en principio como que la idea, es lo que nos permite a nosotros descubrir la materia.
Todo lo que veamos del mundo real, no es más que la idea que pasa por nuestra mente, o sea que para conocer la realidad, primero debemos tener con­ciencia.
Lo que hace Marx, es invertir los términos. Y lo que según hace él y también sostiene Engels es poner el método cabeza arriba, cuando Hegel lo había sos­tenido, durante todo el tiempo de su pensamiento, ca­beza abajo. Utiliza la dialéctica en un sentido inver­so.
Lo que sostiene Marx, es que lo que pasa por nues­tra conciencia, siempre está determinada por nuestra realidad exterior. Todo lo que nosotros pensamos es producto de lo que percibimos en lo ajeno a nuestra esfera interior, en lo externo.
Entonces invierte los términos, y primero está la materia, y lo que nosotros conocemos del mundo exterior, es la idea que tenemos pero de una materia que originalmente nos precede. La idea del materialismo la toma de otro autor, Feuerbach, de él toma la idea de la materia, incorpora el Método Dialéctico, y lo que hace es introducir como idea primigenia la mate­ria y con posterioridad la conciencia.
En pocas palabras, lo que determina la conciencia de los hombres es la materialidad ajena. Lo que está afuera de su pensamiento y la idea que puede conce­bir cualquier hombre de la realidad está determinada por su exterioridad y no de su interioridad.
Tomando la dialéctica de Hegel y la materialidad de Feuerbach, inventa metodológicamente dos prin­cipios:

1. El materialismo histórico;

2. El materialismo dialéctico.

Del materialismo Histórico yo voy a rescatar un solo principio: lo que Marx dice que es la Historia: para él no es más que la lucha de clases.
Es decir, cualquiera que quiera conocer la histo­ria, lo que tendría que hacer es ver en cualquier pági­na, el reflejo de la historia de la lucha de clases, y del Materialismo Dialéctico, voy a tomar toda la evolu­ción que Marx le imprime a la historia.
Es decir, la historia no pudo ser una cosa estática, sino que a través de las leyes de la dialéctica, una vez que yo encuentro estas leyes y la transporto a la his­toria, se convierte en dinámica, entonces lo que hace el materialismo dialéctico metodológicamente, es explicarme cómo ha sido la historia del hombre desde sus orígenes hasta la actualidad.
Si a partir de allí paso de ser un Filósofo, para transformarme en un Sociólogo, lo que yo tengo que hacer es quitar la historia de la lucha de clases, y no puedo volver más que a un principio que es el de, según Marx, la realidad de existencia de clases, por­que si yo digo que la historia no es más que la lucha de clases, yo debo reconocer que tiene que haber clases en toda sociedad.
Y al imprimirle el término lucha, lo que yo hago es volver con el principio dialéctico ‑miren qué sim­ple‑, de la contradicción, para decir que esas clases se encuentran históricamente enfrentadas.
Es decir que al principio antagónico, el principio básico de la dialéctica, yo lo puedo incluir en cual­quier etapa de la historia, porque al estudiar sociológicamente la historia como la lucha de clases, lo que hago es elaborar leyes que me puedan explicar la evolución social, tanto en la antigüedad como en la actualidad. Y esto es lo que él pretende cuando le imprime el sello filosófico.
Algunos autores, yo creo que con justeza, porque son los que mejor han hecho Psicología Social, como Fromm, piensan que la mayor contribución al aporte del socialismo Científico que hizo Marx se encuen­tra en el Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política, cuando él comienza sus estudios económicos, y se da cuenta que en esto lo social tiene mucho que ver.
Marx explica y elabora leyes que nosotros dijimos que podemos aplicar en cualquier etapa de la historia humana. Entonces, lo que piensa que es aplicable en cualquier momento de la historia de la humanidad, para Marx son:
1) El reconocimiento de que hay clases.
2) El reconocimiento de que dentro de toda socie­dad, nosotros podemos observar fuerzas de pro­ducción, y relaciones de producción, lo social más lo económico, nos va llevando a lo que Marx denomina el Determinismo EconómiCO.
Cuando habla de las fuerzas de producción, lo que hace es mezclar un poco, lo que podríamos denomi­nar el aprovechamiento de la capacidad humana, con más la creación de nuevas técnicas para la produc­ción.
Dicho en otras palabras, en alguna época se habrá recogido el agua de lluvia en toneles o vasijas. En otra época se habrá hecho un canal de riego, y más tarde, al canal de riego se le habrá sumado la corrien­te, que con el molino, podía no solamente regar el lugar donde se plantaba sino también que el fruto que se cosechaba, podía ser molido dentro del molino, aprovechando la energía natural, o animal o humana.
Lo que hace el hombre a través del trabajo, ‑y este es el principio fundamental de Marx, lo que el hom­bre hace para transformar la fuerza de la naturaleza no es más que, mediante su trabajo lograr el mayor aprovechamiento posible y ese mayor aprovechamiento, siempre está destinado a producir mejor. La idea es esta: aprovechemos lo que nos da la naturaleza, y mediante nuestro trabajo transformemos de manera tal de que tengamos o propendamos a una mayor producción de bienes.
Pero, las técnicas de producción, la fuerza pro­ductiva, esto es el río, el viento, la lluvia, puede no cambiar, o puede aplicársele una técnica que siga evolucionando, y producir un cambio.
Pero lo que no cambia a través de la historia de la humanidad son las relaciones de la producción.
Cómo se van relacionando entre sí los hombres a través de la producción.
Acá es donde se encuentra socialmente el determinismo económico. Las fuerzas de producción, las técnicas, cambian, pero las relaciones jurídicas entre los hombres, no cambian.
Esto implica, que por más que yo tenga el último avance en tecnología, yo siempre voy a encontrar dentro de la sociedad dos clases.
Aquel que cuenta con la propiedad privada de los medios de producción, y aquel que solo cuenta con la fuerza de su trabajo. Ambos son importantes, porque este tiene la posibilidad del mayor aprovechamiento de las técnicas, y este tiene el valor esencial que le incorpora el ser humano a toda materia prima para poder obtener un producto. Este con su trabajo, es el que produce los bienes, es el que le incorpora a la materia prima, un valor determinado.
Esto es filosóficamente hablando para Marx, la aplicación pura de la dialéctica, porque lo que Marx sistiene al decir de las fuerzas de producción o las técnicas pueden cambiar pero las relaciones no, lo que Marx le está diciendo socialmente al hombre, es que el hombre enajena su trabajo o entra en relacio­nes económicas y jurídicas de determinado tipo, de una forma completamente independiente a su volun­tad, porque es la situación social externa la que deter­mina el pensamiento, y la situación exterior es la que pensar a este sujeto que enajena la fuerza de su traba­jo por un salario, que lo que está haciendo jurídica­mente y socialmente es correcto.
Lo de afuera, ese determinismo de relaciones de producción que no han cambiado, es lo que hace que yo siempre termine enajenando mi valor trabajo, o lo único quie tengo para poder producir, con aquel que tiene el medio de producción en forma de propiedad privada.
El determinismo pasa para Marx por el reconoci­miento de estas relaciones exteriores al hombre, que hacen que el hombre sea lo que el hombre es. Y lo que el hombre es, o cómo piensa, no es más que una consecuencia de todas estas relaciones que se produ­cen en su exterioridad.
A partir de allí, con el principio del determinismo económico, y que creo que también el razonamiento de Fromm, en reconocerlos a través del Prólogo a la Contribución de la Economía Política, que es la cla­ve esencial, donde dice en otras palabras, el hombre'
Contrata por una fuerza independiente a su voluntad Y este hombre, no puede cambiar esas relaciones, y esto es lo que quiere significar, porque su conciencia y su forma de actuar está determinada siempre por aquel determinismo económico, que depende del que tiene la propiedad privada del medio de producción.
Para poder comprobar lo que Marx piensa social­mente, lo vierte al plano económico. En realidad la obra más vasta de Marx, es lo económico, pero co­mienza mucho antes de la creación del Capital, en su primer tomo, casi en su totalidad completado por él, muere cuando nadie lo esperaba, entonces Engel ter­mina con las notas de Marx, el Segundo y Tercer tomo, pero que se conoce como la obra cumbre o final de Marx, los tres tomos en que se publica el Capital y que debería titularse El Capitslismo, porque lo que hace no es referirse a la cuestión vulgar de que noso­tros conocemos comúnmente como el capital, sino tratar de encontrar las leyes que son las que convier­ten a la sociedad en capitalista, y cómo transformar esa sociedad capitalista, que para él va perjudicando a una clase determinada.
Entonces algunos prefieren traducirlo como el Ca­pitalismo, pero vulgarmente se conoce con el nom­bre de "El Capital", y sobre esto no hay discusión posible.
Dentro de "El Capita1” y dentro de otras obras, él arranca primero discutiendo con Proudhon donde uno hace "Filosofía de la Miseria2y el otro contesta con la obra "Miseria de la Filosofía”.
Encuentra aquí Marx determinadas leyes econó­micas que también actúan sobre el pensamiento filo­sófico en una etapa un poco temprana; y cuando co­mienza a vislumbrarse ya el desprendimiento de los socialistas científicos que quieren encontrar leyes dis­tinguiéndose de los utópicos, que siempre hablaron de una sociedad ideal pero que no habían hecho nada para poder transformarla, lo que Marx pretende con su obra es, no que el hombre comprenda la sociedad que lo rodea, sino que el hombre transforme esa so­ciedad, que según el pensamiento marxista, lo perju­dica.
Sienta en su etapa de estudios económicos deter­minadas leyes dentro de esta obra, que se conocen, tomando los antecedentes de Adam Smith, y Ricar­do, como la Teoría del Valor, la Teoría de la Renta y la Teoría del Dinero y lo que él llamaría luego, la teoría de la Plusvalia.
El pensamiento singular de Marx, reconoce en la primera etapa dentro del circuito económico, el in­tercambio donde el hombre produce bienes, y va pa­sando de la mercancía a la mercancía, esto significa que si yo siembro semilla, tengo trigo; si otro desafiniza la tierra, tiene sal; lo que me sobra de sal, yo lo cambio por lo que me sobra de trigo, es lo que se conoce como trueque, como el mero intercambio de productos.
Cuando se le añade a la Teoría del Valor la Teoría del Dinero, y la Teoría de la Renta, el pensamiento de Marx, es éste: cuando empezamos en una etapa económica donde cambiábamos la mercancía por la mer­cancía, después cambiarnos la mercancía por dinero, y ahora estamos en una etapa donde el dinero produ­ce dinero, y es así que viene toda la teoría de la renta, que es la que hace que el dinero produzca más dine­ro, que es lo que hace que el capital produzca más capital (dinero entendido como genérico). Y esto es lo que desemboca en la piedra angular de ese pensa­miento que es la teoría de la Plusvalía, que según los economistas nunca fue comprobada científicamente, a través de la experiencia ya que si bien él da fórmu­las que estén plasmadas en el papel, pero no hay un correlato exacto, entre lo que vierte en el papel, y lo que se da en números en la realidad económica.
De esta teoría de la Plusvalía, determinan deter­minados procesos que da a conocer con el nombre de los procesos de la pauperización y los procesos de la proletarización.
Lo que sostiene Marx, es socialmente, cuando en­tra en la contradicción filosófica con Proudhón esen­cialmente, es buscar la semilla de donde puede ela­borar toda esta teoría del Valor, de la Renta y la Plusvalía.
El reconoce que los economistas socialmente en­tienden que el salario, es lo que necesita todo obrero para la subsistencia individual y familiar.
Esto es a través de la cobertura de sus necesidades a través de la percepción de su salario, por el trabajo que produce, o por el valor trabajo que va incorpo­rando a través del proceso productivo donde inter­viene.
Lo que hace Marx es dividir dos elementos, por un lado nosotros tenemos bienes, y por otro tenemos trabajo. Toda la teoría económica, y por eso cita a David, Ricardo, y otro escritor muy poco divulgado pero que Marx machaca a Proudhón, que es el ene­migo principal del pensamiento marxista, y que tam­bién Engels en el prólogo a Miseria de la Filosofía, lo ataca bastante, de nombre Robertduss.
Estos economistas entienden que la realidad pasa por dividir estos términos, y comprender que toda vez que nosotros tenemos un bien, y le incorporarnos un trabajo, ese bien vale más. Cada vez que nosotros intervenimos en la creación y producción de un bien, esa materia con que originalmente contábamos, al tener el valor trabajo incorporado, ese bien en el mer­cado, es como si tuviera derecho a valer más.
Pero lo que él se pregunta es de adónde surge ese valor excesivo, en demasía. Por eso es que su teoría se llama, no la teoría del Valor, como sostienen los economistas anteriores, sino la teoría del Plus Valor. La Teoría del Mayor Valor, que es diferente a la teo­ría que venían sosteniendo los economistas clásicos.
De esta manera nosotros aparte de contar con el valor del trabajo y con el valor del bien como mate­ria, también debemos distinguir el valor del salario, y allí es que elabora la Teoría de la Plusvalía.
Como el salario, está socialmente Itonocido como el importe que se le paga al obrero para la subsitencia individual y familiar, en definitiva, el salario es la paga que recibiría por el trabajo qui le incorpora a todo bien que se produce.
Pero, lo que sucede es que el salario no reconoce el trabajo que se incorpora a todos 1os bienes que se producen dentro del sistema capitalista. Como el sa­lario se mide en términos monetarios, lo que dice Marx, es lo siguiente: el salario Puide valer dentro del mercado, por las leyes de la oferta y la demanda, porque estamos dentro de una econ~rnía liberal, hoy un Peso, y el jornal de un obrero, puede ser por el día de trabajo, un Peso, pero, cuando nosotros desglo­sarnos, porque decimos que el salario es la paga que recibe un obrero por el trabajo que iticorpora, cuando nosotros tomamos los bienes, varnos a ver que si dis­gregamos los elementos, no tenenlos una sumatoria tal, que nos permita decir, materia prima más salario, el valor del bien, sino que este valor, del bien que entra al mercado, es mucho mayor que el valor del salario, el valor de la materia prima, más la renta que reconoce que se debe llevar el capitalista, lo que hace que el valor final del producto sea mucho mayor.
Entonces elabora la teoría contraria: Dónde está el desfasaje si yo le pongo un valor al trabajo que es el salario es la medida del trabajo, le pongo un precio al trabajo, le pongo un precio a la materia prima, le pon­go un precio a la renta, y por qué me da una mayor cantidad cuando sumo los tres.
Porque acá en el trabajo que incorpora el asalaria­do al bien, es donde está la falla; porque como este salario se mide en términos de mercado, la ley que cree encontrar Marx, que es el meollo de la Plusvalía, que en las primeras horas de producción salarial, el obrero ya incorpora suficiente trabajo como para jus­tificar su salario; esto quiere decir, que si yo técnica­mente, divido la jornada en 8 horas, y el valor del salario es un peso diario, quizás en la segunda hora de producción, o en la tercera, yo ya le incorporé a la materia prima el valor de un peso, pero que las otras cuatro horas o cinco horas, que sigo produciendo por el valor de un peso, se incorporan al bien, pero no son reconocidas al obrero. Entonces lo que hace el obrero es pagar su salario, en las primeras horas de producción, y todo lo que trabaja de más y que le queda al bien como valor trabajo, pertenecen al capi­talista.
Asímismo toma la teoría al revés, no explica la plusvalía primero, sino que explica el valor del bien en el mercado, y a través de eso enseña la Plusvalía. Por eso es que los economistas dicen que no hay un correlato numérico, para poder determinar cuan­do el salario vale tanto. y cuánto se le va incorporando a la materia prima para poder determinar si existe tal diferencia.
Lo cierto es que dentro de una economía liberal, cuando aumenta la oferta de mano de obra, disminu­ye la paga.
Y nosotros estamos viviendo dentro de una economía donde él observa, los procesos de pauperización y proletarización. Como él dice que hay demasiada gente que está en condiciones de ofertar el único bien que tiene, que es su trabajo, lo único que puede incorporar al mercado es la fuerza de su mano,  su talento en ocasiones.
Si se vive una etapa de pauperización, o proletarización, las leyes del mercado determinan que a mayor cantidad de mano de obra fluctuante, 1 en condiciones de ofrecerse, disminuye la paga del salario.
Lo lógico es pensar que en los términos que la Plusvalía, sea correcto que cada vez se pague menos, si hay mayor cantidad de gente desocupada se Pague menos por el salario y que sin embargo el trabajo que se le incorpore al bien, en valor trabajo, no en nún, e­ros, tenga el mismo esfuerzo.
Esto llevaría a dos etapas: la de pauperización y la proletarización para la gente que sólo tiene el valor del trabajo.
Porque si cada vez hay más gente que ofrece su mano de obra y el salario se deprime, vamos a teller un ejército de desocupados, y ese ejército constknte­mente va a rebajar sus pretensiones para poder etaje­nar trabajo.
Esto también se conoce como la ley de hierro del salario. Como el que solo tiene la fuerza de su traba­jo, va a proliferar, nosotros tendremos una gran prole, y esa clase va ser conocida como la clase proleta­ria. Como cada vez va a ser más y va a contar con menores fuentes de trabajo, la clase cada vez a ser más pobre, entonces el determinismo económico nos va a llevar a que cada vez haya más pobres con me­nor cantidad de recursos, con salarios más deprimi­dos, y más ricos con mayor cantidad de recursos, y con una situación de opulencia netamente contrastante con la que tiene la clase proletaria.
Ahora, por qué sucede esto dentro de las socieda­des? El crecimiento económico nosotros lo podemos explicar desde el punto de vista del principio dialéc­tico, tomamos el principio de la contradicción cons­tante, del enfrentamiento entre las dos clases, de la posibilidad de contar con una evolución de capital que cada vez sea mayor, y también con una evolu­ción de pobreza que cada vez sea mayor.
Tomamos que este siempre tuvo solo la fuerza de su trabajo, tomamos por este otro extremo, aquel que siempre tuvo la propiedad privada de los medios de producción y que lo pone en una situación de total y absoluta desigualdad frente a aquel que sólo cuenta con su mano para poder entrar al mercado laboral.
Cómo hacemos para reconvertir, esto; para cam­biar la sociedad. Y esta es una de las cosas más im­portantes que deja Marx.
No sólo entiende la realidad de su tiempo, sino que trata de cambiarla. Los socialistas utópicos ha­bían llegado hasta la etapa del entendimiento y la creencia en una sociedad ideal, y Marx llega hasta la etapa del entendimiento y la transformación en una sociedad real, lo que científicamente es mucho decir, y esto es lo que piensa Engels cuando dice: antes de Marx todos eran utópicos; después de Marx somos científicos, encontramos leyes que permiten descu­brir la evolución de la sociedad. Ahora cuestiónense: cómo explicar esas leyes?
Estas leyes que son: la de la negación, la oposi­ción entre sus contrarios, la transformación de lo cua­litativo en cuantitativo y viceversa, pretendidamente resumidas a través de una ley de la constante evolu­ción.
Si nosotros observamos estos principios dentro de la naturaleza, podríamos decir, si tenemos una flor que genuina, lo más probable, es que tengamos una semilla, la semilla si se planta o cae al suelo nueva­mente, surge un tallo, del tallo vuelve a surgir una flor, esta es fecundada, vuelve a salir la semilla, y así sucesivamente.
Dentro de la naturaleza encontramos estos princi­pios tenemos una transformación de lo cualitativo a lo cuantitativo y viceversa. La semilla se puede trans­formar en un tallo, pero cuando tenemos la flor vol­vemos al origen, entonces otra vez volvemos de lo cuantitativo a lo cualitativo.
Hay una evolución constante, porque toda la eta­pa se puede ver a lo largo de toda la historia de la naturaleza.
Tenemos también una contradicción, porque no es lo mismo el tallo que la semilla, es decir el tallo contradice a la semilla, por que el principio de la semilla es que para que haya tallo tiene que eliminarse la se­milla, esto que aparece como tesis es contrariado por la antítesis, y para que desaparezca el tallo, tiene que surgir la flor, y la flor otra vez se convierte en tesis cuando podemos obtener una semilla y así sucesiva­mente.
Las leyes de la dialéctica, también podemos en­contrarlas en la historia de las sociedades. Habíamos dicho, que el principio del materialismo histórico, es que la historia no es más que la historia de la lucha de clases. Entonces aquí tenemos dos conocimientos que no, son para nada originales, pero en los que él pone excesivamente énfasis: 1) que en toda historia siem­pre hubo clases; 2) que esas clases siempre se enfren­taron.
Aplicando el principio tenemos que reconocer que en toda la historia de las sociedades podemos distin­guir claramente cuatro formas de producción.
El asiático, que era un sistema comunista, el anti­guo; el feudal; y el burgués. Por qué podemos sola­mente clasificar por lo menos en estas tres diferentes etapas de producción?, porque podemos aplicar las leyes de la dialéctica.
Primero está el hombre que domina el esclavo. Cuando al hombre se le ocurre tomar esclavos, el hombre libre encuentra su negación en el esclavo, pero lo que es tesis en un extremo y encuentra antítesis en el otro, deriva en una síntesis. No es ni el hombre libre ni el esclavo, es el manumitido o el liberto, que no es lo mismo, y que no es la suma de los dos anteriores, pero sí una consecuencia de la lucha, de la contradicción entre los anteriores.
Una vez que tenemos el liberto, el liberto también encuentra una forma de producir la tierra, pero como reconoce su origen esclavista, no lo toma el que ena­jena la fuerza de su trabajo como un bien material, sino como un ser humano que enajena su capacidad productiva y lo somete a la condición servil; ya no dispone ni de su vida, ni de sus propiedades, ni de sus bienes, pero sí dispone de su trabajo.
Lo que había sido la síntesis se convierte en tesis, porque el hombre liberto encuentra un hombre servil en el otro extremo, porque se produce la lucha entre ellos, por la contradicción constante, el hombre feu­dal pierde la posibilidad de seguir produciendo en las condiciones del feudo, o marca en las mismas condi­ciones, cuando surge la revolución burguesa.
El hombre se va del campo, se emancipa del feu­do, pude producir bienes sin estarún una condición servil, entonces surge la clase burguesa, pero esto que surge como síntesis del enfrentamiento del señor feu­dal y su siervo, pasa a ser una nueva tesis, y aquí estamos en esta etapa, donde la tesis encontró su an­títesis, donde el burgués encuentra en el proletario, la contradicción que le va a producir a través del en­frentamiento o la lucha una nueva síntesis.
Así se llega hasta la etapa capitalista, aplicando las leyes de la historia, que no solamente se puede aplicar por la dialéctica hegehana, sino también por el hecho de que el hombre no ha cambiado hasta aho­ra. Porque el hombre no ha entrado en un juego don­de se produzca la real contradicción y pueda surgir una síntesis, luego de un enfrentamiento con todas las luces.
Entonces afirma Marx, sobre el principio clásico del determinismo económico, el hombre no ha toma­do conciencia, porque como las relaciones de pro­ducción y el determinismo económico le marcan su forma de pensar o le dicen cómo, tienen que condu­cirse, cómo tienen que contratar y cómo tiene que enajenar su fuerza de trabajo.
Las posibilidades de transformación solamente se van a dar cuando el hombre tome conciencia. Enton­ces dice así, el sistema capitalista en el proletario en­cuentra el germen de su propia destrucción.
La antítesis de la tesis capitalista, tiene que ser el proletario, el enfrentamiento se va a producir como siempre, igual que el amo que tenía el medio de pro­ducción en forma privada, y el esclavo que sólo tenía la fuerza de su trabajo, el señor feudal que tenía la posesión privada del medio de producción, y el sier­vo que tenía la fuerza de su trabajo.
Ahora el capitalista tiene el medio de producción en forma privada, y el proletario sólo tiene su traba­jo.
El determinismo económico, no le permite tomar conciencia, pero nosotros se la vamos a hacer tomar, y surge la célebre frase: 'Proletarios del mundo uníos”.
Entonces la transfórmación recurre a las leyes de la política, hay que explicar por qué antes nunca se pensó en transformar, y por qué a partir de este mo­mento, sí.
Lo citado anteriormente, no es para Marx nada complejo. Por ej., si lo que determina las relaciones entre los hombres es la economía, nosotros podemos decir que la base de las sociedades es económica.
Todo el intercambio que se produce socialmente, no es más que una derivación de la economía, porque cambiaron las fuerzas de producción pero no cam­biaron las relaciones de producción; cambiaron las técnicas pero no cambiaron las formas de enajenar el trabajo.
Siempre encontramos a quien tiene la propiedad privada de los medios de producción, y el que tiene sólo su trabajo.
Ergo, si lo económico es la base, y es la estructu­ra, o infraestructura, todo lo que sucede después de lo económico permite decirle a Marx, que las rela­ciones de producción nunca cambiaron, que lo que sí se va transformado a través del tiempo es todo lo que está encima.
Pero esta estructura o superestructura para algu­nos, no es más que una derivación de los principios económicos en cuanto a las relaciones de producción.
Y son estas relaciones de producción las que van a determinar la filosofía, las ideologías, la juridicidad, la forma de enajenar el trabajo deviene de un sistema laboral, que conviene en la ley de la oferta y la de­manda para poder decir cuánto vale un trabajo y cuán­to hay que pagar por ello.
Las instituciones políticas son una consecuencia de lo económico. La única forma de cambiar lo que está por encima de una estructura económica, es cam­biando la base, y hasta que transformemos las rela­ciones de producción, no vamos a poder transformar las relaciones existentes por sobre la economía.
El argumento aplicado en términos de mercado sería el siguiente: si el salario está determinado por quienes tienen los medios de producción, obviamen­te que van a favorecer sus propios intereses, si la for­ma de regular el salario es a través de la oferta y la demanda, si con una sobreoferta de mano de obra, se reduce la posibilidad de tener un salario alto, y tene­mos un salario cada vez más bajo.
Pero esto está respaldado por el sistema jurídico, porque es el sistema el que establece un sistema de contratación, liberal.
Es la ley de la oferta y la demanda la que va a determinar el valor de la paga.
Entonces a la única forma, de transfórmar la ley que está por arriba y que dice cómo se paga el sala­rio, es transformando el sistema económico que está por debajo.
Hasta que no transformemos las relaciones de pro­ducción, no vamos a poder transformar todas las ins­tituciones que están por encima.
Viéndolo de otra manera, toda legislación burguesa no es más que una consecuencia del sistema capita­lista, y sólo podrá beneficiar a los capitalistas.
Esto se entiende con la figura del Estado. Este no es un fin en sí mismo, entiende Marx, sino que es un medio, que actúa en beneficio de la clase capitalista, y en perjuicio de la clase proletaria.
Pero, si el poder se encama en el Estado, los pasos que tendríamos que dar, son los siguientes:
a) Tomar conciencia: "Proletarios del mundo uníos".
Si la única forma de transfórmar la sociedad es transformando las relaciones de producción, si el sis­tema productivo responde a las instituciones jurídi­cas del sistema capitalista que no son más que una consecuencia que la forma de ejercer el poder dentro de la figura del Estado, no podemos obviar en que el propio sistema a través de sus instituciones transfor­me las relaciones de producción.
Lo que debemos hacer si el Estado es un instru­mento para beneficio de la clase capitalista, tomar el estado y transformarlo en un instrumento para bene­ficio de la clase mayoritaria que son los proletarios.
Debemos tomar conciencia, crear un medio de lu­cha, tomar las instituciones del Estado, y desde arri­ba transformar las relaciones económicas.
Aquí viene el principio netamente político de la re­volución. No dice cómo, se supone que será por medios violentos, porque hasta ahora la mayoría de las revolu­ciones son por medios violentos, y en definitiva, la ley de la dialéctica hace que los contradictorios se opongan de tal manera que la lucha se haga nece­saria y alguno de los dos contendientes como ha su­cedido en las etapas históricas y sociales y económi­cas anteriores, triunfe.
Lo que debería hacer el proletariado es tomar con­ciencia de su situación, proponerse cambiar sus insti­tuciones a través de la toma del poder, y transfórmar las relaciones de producción que se basan en un solo principio: por este lado a mi derecha, las relaciones de producción y por este lado a mi siniestra, sóla fuer­za de su trabajo.
Entonces piensa que se podrían tomas las institu­ciones del Estado luego de un proceso de lucha, y a través del ejercicio del poder de la clase proletaria se instituiría un sistema que él denomina la dictadura del proletariado, donde habría una coincidencia casi monolítica para el ejercicio de la acción de las insti­tuciones estatales y que permitirían en una primera etapa eliminar el germen de las diferencias: la pro­piedad privada.
Lo que históricamente ha producido el enfrenta­miento es la propiedad privada de los medios de pro­ducción.
Entonces en vez de continuar con un sistema que proteja la propiedad privada, lo que vamos a hacer es socializar los medios de producción. Una especie de sistema donde la base se constituiría a través del apro­vechamiento de toda la sociedad de los medios de producción y una producción global.
Piensa Marx que si eliminamos la propiedad pri­vada, eliminaríamos las clases. Primero nos sociali­zamos todos y después llegamos a la sociedad comu­nista. Lo que es social en una primera etapa, es co­mún finalmente.
Y dentro de esta sociedad, no tendría razón ni ca­bida el Estado, porque éste durante todas las etapas historicistas ha sido un instrumento en beneficio de la clase propietaria y como ahora todos vamos a ser propietarios, entonces todo el Estado desaparecena como medio o como institución mayor en beneficio de una sola clase.
Y con el aditamento político que él bien describe en el Manifiesto Comunista, engloba todas las leyes que él cree encontrar dentro de la sociedad, así como los científicos creen encontrar dentro de la naturale­za, y describe la evolución humana.
Hasta dónde ha sido un profeta y hasta dónde se ha equivocado?.
Independientemente de que la ideología comunis­ta o la ideología marxista haya podido atrapar y ha sido aprehendida por numerosa gente que ha seguido sus principios y su doctrina, lo cierto es cinco o seis pautas que él ha dado como propias de las leyes que nosotros podemos encontrar dentro de la historia en la economía no se han cumplido.
Entre ellas, por ejemplo, el advenimiento de una sociedad sin clases. Aún en aquellos Estados que han tomado la ideología comunista, las clases existen, quizás no tan categóricamente divididas estructuralmente, en forma vertical, como se observa en las sociedades capitalistas, pero sí existen en una estructuración horizontal. Por ejemplo, otra de las leyes inexorables que creía encontrar la sociedad sin clases, es la eliminación del dinero.
Si lo que Marx se cuestionaba era cómo el dinero producía más dinero, y a veces sin que se le incopore trabajo, rompíamos con las leyes económicas, enton­ces eliminemos el dinero que pasa a ser un medio de transacción y que en definitiva es un valor unitario, que no se condice con el valor del hombre que es el trabajo incorporado a cada bien o a la materia prima.
Las sociedades comunistas no han podido elimi­nar el dinero, no sólo que no han podido eliminarlo, sino que existían privilegios o prebendas de los que ocupan cargos, dentro del Estado y aquellos que se ven sometidos al mercado marginal negro para poder conseguir el pan.
Entre las residencias de estadías vacacionales para los que ocupaban los cargos más altos en el gobierno, y aquellos que solamente cuentan con unos días de vacaciones en su modesta casa.
Las diferencias no han podido eliminarse ni en lo que se refiere al reconocimiento de clases, ni en lo referido a la inexistencia del dinero.
Por otra parte, las estructuras de las clases en oca­siones, deviene de las capacidades de cada uno, por eso también los post‑marxistas decían a cada cual según lo que trabaja, a cada uno lo que se merece.
Pero hay sistemas comunistas extremos que han de­rivado en la ociosidad porque como se produce una determinada cantidad y todos reciben la misma paga, independientemente de cuanto haya intervenido laboralmente para obtener el mismo producto, enton­ces pasa por la diferencia de aquel que le incorpora un gran trabajo, al bien producido finalmente, y aquel que no ha producido absolutamente nada, se tira a dormir abajo de un puente y recibe la misma paga. Es decir que en la estructura de las diferenciaciones se producen en sentido inverso.
Es una ley económica que se ha dado, yo no tengo ninguna duda, porque dentro de los ko1josses, en los sistemas productivos de la ex‑URSS, el sobre por abajo de la mesa para el gerente general que en teoría recibía casi el mismo dinero que el asalariado, era una práctica constante. Tampoco podemos dejar de entender que el incentivo por la paga puede ser un gran motor para producir de formas diferentes. Esto está íncito en cualquier tipo de sociedades. También podemos vislumbrar otras contradicciones, algunos estados se han denominado socialistas, otros comu­nistas, pero tantos unos y otros, nunca han llegado a la etapa final, a la etapa efectivamente comunista, lo que eliminaría por una parte una ley inexorable, y por la otra le daría la razón a Marx.
Lo primero, porque cada vez que hay contradic­ciones o lucha de clases, las sociedades van a devenir en una sociedad comunista donde se va a pretender eliminar las diferencias de clases.

Esa ley que para Marx inexorablemente iba a dar­se, no se daba. Por otro lado nos acerca a la idea de que no terminamos con la evolución constante, por­que si nosotros tuviéramos una sociedad donde no hay clases, yo me preguntaría, con qué vamos a cons­tituir la antítesis. Para poder devariar nuevamente en una síntesis, y así sucesivamente, para seguir la ley de la contradicción constante y de la evolución cons­tante.
Lo que resulta ingrato de poder decir la profecía comunista no se ha dado, resulta grato por otro lado, para pensar de que dentro de cada sociedad deben producirse anticuerpos que permitan su transforma­ción, y que nos permitan soñar con la mutación para poder seguir mejor dentro de cualquier sistema don­de nos encontremos.
En esto debemos dar gracias a la dialéctica y ala ideología marxista de que la profecía no se ha cum­plido y que el hombre propenda a vivir en una cons­tante transformación para mejorar, que este fue el sentido, independientemente de todos los errores que pudo haber tenido el humanismo marxista.
Aquellos que han estudiado el pensamiento de Marx, pensando qué propuso él, para poder decir que no les gustaba la sociedad de su tiempo y tratar de cambiar.
La lucha constante hubiera devenido en el Estado comunista, pero según Marx, esta lucha es propia de los países que tienen un sistema o de revolución in­dustrial, o de una etapa incipientemente industrial, esto quiere decir que la contradicción para Marx se daba cada vez en mayor medida cuando estábamos dentro de un sistema capitalista que producía en gran escala y tenía asalariados a bajo costo y con un ejér­cito de mano de obra desocupada.
Oh equivocación, aquellos Estados donde toman el poder y que pretenden instaurar un sistema comu­nista, no son los más industrializados sino aquellos que agrícolamente estaban medianamente desarrolla­dos; los ejemplos son la Unión Soviética y China, es decir, que el proceso revolucionario de la toma del poder y la posibilidad de imponer la doctrina marxis­ta no se da en las sociedades altamente industrializadas sino todo lo contrario.
De esto caemos en otra conclusión; las sociedades industriales no han terminado en el sistema comunis­ta porque se han transformado de una manera dife­rente a la que creía Marx. Marx pensaba de que la contradicción iba a ser tan aguda que nosotros ten­dríamos ejércitos de capitalistas a la derecha y ejérci­tos de proletarios a la izquierda. No. Las leyes capi­talistas han devenido en normas más benignas, y los sistemas socialistas han tomado modos y medios y técnicas de producción del sistema capitalista, esto es lo que Raymod Arón estudia muy bien en las "Lec­ciones Sobre la Sociedad Industrial% porque si no hubieran terminado todas las etapas en una guerra cruel, por ejemplo, la que le toca a los estados de Europa céntrica a comienzos de este siglo, y nosotros no hubiéramos tenido un constitucionalismo social que permite mejorar las condiciones del obrero, y que le permita aumentar su capacidad humana y su digni­dad; el derecho a tener una vacación paga, el derecho a que la mujer cobre lo mismo que el hombre, el de­recho a la higiene en el trabajo.
Esto es una consecuencia del socialismo, no es una consecuencia del capitalismo salvaje, ni de la trans­formación industrial porque sí nomás. Esto obedece a que la gente entendió que la sociedad tiene un dé­bito con el individuo y cuando Marx lo pensó, lo pensó de esa manera.
El individuo no es nada sin las sociedades, pero lo que son las sociedades se deben en su mayoría a lo que ha hecho el individuo.
4
Podría decir, como corolario que él se decía socia­lista científico, y ha pasado a engrosar la lista de los socialistas utópicos, pero ha producido una transfor­mación muy grande, que para un autor argentino, Martínez Estrada tiene solamente dos parangones; hay otros dos hombres que le han enseñado a pensar al hombre su relación.
Si bien lo de Marx es através del determinismo económico, y de las relaciones de producción, pri­mero, se le ocurrió a otro dentro del mundo de la naturaleza. Darwin es el primero que trató de elabo­rar las leyes naturales, para entender cómo el hombre en su evolución llegó hasta hoy.
Para él, es lo que se traduce en la ley de la selva, es decir, la especie más grande sobrevive y se come a la más chica, en otras palabras, la especie más apta para la supervivencia es, en definitiva, la que deter­mina la evolución natural, pero él lo piensa desde el punto de vista del hombre, no lo piensa desde el pun­to de vista de los animales, es decir que a Darwin es al primero que se le ocurre tratar de encontrar leyes que comprendan a ambos.
Lo que podríamos decir, aquellos que se conside­ran superiores bípedos con razón e inteligencia, con­tra otros seres que no tienen razón ni inteligencia, pero que tienen sus propias leyes.
Darwin piensa cómo hace el hombre para sobrevi­vir y superar al resto de las especies. Es decir piensa al hombre con su entorno natural. El otro es Freud, que en realidad no lo precede como éste sino que es posterior.
A Freud se le ocurre pensar que el determinismo individual, es decir aquello ‑que yo soy, no depende de la fuerza de la naturaleza, ni de la fuerza económi­ca, o de la exterioridad, sino de lo que yo soy hacia dentro. Freud es el primero que trata de encontrar leyes para poder estudiar y determinar la conducta humana; si uno miraba al hombre hacia la naturaleza exterior, éste lo mira al hombre hacia la naturaleza interior, y el gran complemento en el medio de los dos es Marx, el hombre no piensa, entre un individuo y una naturaleza enfrentada, ni entre un individuo enfrentado con la sociedad que lo rodea.
Quizás el mejor aporte de Marx se pueda resumir en la frase: "Lo importante no es comprender la sociedad sino transformarla".